Corría 1979, y luego de tres álbumes con sus respectivas giras, donde la épica del rock progresivo y la ciencia ficción se plasmaron de manera brillante en 2112, A Farewell to Kings y Hemispheres, los cabros de Rush estaban CHATOS de esa fórmula. El agotamiento de escribir composiciones cada vez más complejas, superando a la anterior, sumado al hecho de que estaban bajo la lupa de la prensa de la época (en especial Rolling Stone y NME, que los acusaban de filo-nazis por las ideas filosóficas de esos discos), además de no haber parado desde 1975, los llevó a tomar un descanso de 2 meses lo que les dio tiempo y espacio para reflexionar cómo seguir. Era 1979 y aparecían nuevas oleadas, en donde el post-punk comenzaba a transformarse en lo que sería el New Wave, el estilo que dominaría los 80.
De alguna manera, el trío canadiense sabía que esas oleadas seguirían llegando, y había que subirse a ellas, pero también querían evitar estar constantemente subiendo a la siguiente ola de moda. Por eso, decidieron ser una «Ola Permanente».

Foto original de la portada del disco
Permanent Waves nace de la necesidad de aceptar el cambio, pero también de hacerlo de una manera que perdurara, algo permanente. Neil Peart, en una entrevista en 1980, dijo que el nombre del disco surgió del reconocimiento que el sonido del New Wave ya los estaba permeando, pero a la vez era un «fuck you» a la prensa especializada y a la industria, que siempre intentaban que los artistas se subieran a la siguiente ola de moda.
Independientemente del origen y significado del nombre, Permanent Waves marcó el inicio de un cambio permanente en la banda. Para evitar el desgaste que llevaban, se propusieron escribir canciones más cortas, lo que se convertiría en una norma para ellos. Natural Science de este disco y The Camera Eye del Moving Pictures fueron las últimas canciones de más de 10 minutos. A partir de allí, las canciones más largas no superarían los 7 minutos (salvo 2 del Clockwork Angels, su último disco). Esto les dio la libertad de experimentar con sus composiciones sin caer en el reduccionismo de la canción de radio, pero también usando el recurso de la canción larga solo cuando fuera absolutamente necesario.
Pero el otro cambio permanente fue el lírico, ya que obligó a Peart a salir de su zona de confort. En lugar de apoyarse en la fantasía y la ciencia ficción como base para reflejar su visión del mundo, comenzó a utilizar el mundo real para contraponerlo con su perspectiva.
¿Y la primera canción de este nuevo paradigma? Spirit of Radio. En 5 minutos, esta canción empieza como una carta de amor a la radio, mostrándola como la compañera fiel desde el inicio del día, donde «la voz amigable» del DJ podía abrir un mundo interminable con la música que ponía, y termina siendo una crítica a cómo la industria fue transformando la música que se ponía en la radio debido a los compromisos y metas comerciales que los artistas debían asumir, dañando su integridad.
Es increíble que 45 años después el escenario sea incluso peor que lo que Peart vaticinó. Hoy, Spotify actúa como una radio personalizada, pero su algoritmo no promueve necesariamente la diversidad cultural o artística, sino que prioriza canciones que mantienen al usuario dentro de la plataforma. Esto hace que los artistas optimicen sus canciones para ser incluidas en playlists populares, lo que favorece ciertos géneros, ritmos y «moods» sobre la innovación o la expresión personal. Esta realidad hace que se vuelva más evidente la frase de la canción: «los compromisos interminables rompen la ilusión de integridad».
Si bien Spirit of Radio ya anticipaba el futuro de la música, el siguiente tema se puede considerar como una declaración de principios. Freewill plantea la necesidad de combatir la idea de que todo está definido en la vida y que nada se puede cambiar, ya sea por creencias religiosas o el origen social. La canción defiende la existencia del libre albedrío y, al final del día, plantea que siempre habrá un momento en el que se deba tomar una decisión, y la decisión que se tome será propia, forjando así un propio camino.
Aunque Neil Peart se mantuvo firme en sus ideas sobre el individualismo, en Freewill hay un distanciamiento del enfoque filosófico-económico-objetivista de Ayn Rand hacia una visión más científica y materialista (incluso casi espiritual) de la obra de Richard Dawkins. Esto se ve especialmente en la parte de la canción donde menciona que los humanos somos un grupo de células unidas por el azar y que lo único definido es que tenemos un destino incierto.
Y así siguen las canciones: Jacob’s Ladder es un resabio del Rush épico, donde, en una canción de 7:30 minutos, se describe la batalla que los haces de luz libran para atravesar las nubes y llegar a la tierra. Si bien es una descripción poética de un fenómeno meteorológico, el trasfondo espiritual aparece cuando los hombres, en especial en el periodo bíblico de Jacobo, lo ven.
Entre Nous es una suerte de declaración de principios, pero de una forma más interpersonal. Con el individualismo como eje, la canción plantea que, al entender que cada persona es un individuo único, es imposible comprender completamente al otro, pero el reconocer eso, puede generar una mejor comunicación y crear la conexión que a veces se hace tan difícil entre las personas. Esta temática se sigue profundizando en Different Strings. Lo llamativo es que, aunque ambas canciones tratan casi el mismo tema, Different Strings es mas introspectiva y lo curioso es que fue escrita por Geddy Lee, quien, a diferencia de Peart, es una persona más extrovertida.
Por último, está Natural Science, la otra canción épica del disco. Son 9 minutos donde, musicalmente, de la forma más Rush posible, tocan temas como la interconexión de todos los seres vivos y los sistemas naturales, los avances científicos y tecnológicos, tanto sus beneficios como sus riesgos, así como la preservación del medio ambiente y la importancia del arte como fuerza unificadora para conectar nuestra humanidad con un mundo cada vez más tecnológico. Natural Science es mucho más que una simple canción sobre la ciencia. Es una reflexión sobre nuestro lugar en el universo y sobre nuestra responsabilidad como especie. De esa manera, cierra el disco bisagra de Rush, que logró unir el Rush de los 70 con el Rush de los 80. Tanto es así que el Moving Pictures NO SE ENTIENDE sin Permanent Waves.
Muchos aminoran su impacto, pero hay que recordar que es el tercer disco más vendido de la banda, después de Moving Pictures y 2112. Un disco irrepetible y fundamental para la trascendencia de la banda, y por eso, algunos como yo creen que es el disco más importante de Rush. O por lo menos, tiene el mismo nivel de importancia que 2112 y Moving Pictures.