40 años del Dark Side Of The Moon y 18 años con Pink Floyd


The Dark Side Of The MoonEl primero de marzo de 2013, el Dark Side Of The Moon cumplió 40 años desde que empezó a publicarse; y de los 32 años de vida que tengo, 17  de ellos llevo escuchando el disco en alguna encarnación y 18 que estoy escuchando a Pink Floyd.

Mi camino para llegar a la música de Pink Floyd y al Dark Side Of The Moon comenzó exactamente en 1993,  me había cambiado de colegio y como todo niño tenía que hacer algo que es normal pero en lo cual soy pésimo: Interactuar con otros seres humanos. Así que la manera más fácil era a través de la música, hablando de grupos, de instrumentos y de esas cosas (también por el hecho que estuve en un curso muy rockero y musical, de alguna forma tenía que hablar de eso).

En esa  época recuerdo que fui a hacer un trabajo a la casa de un compañero, él tenía la particularidad que escuchaba  música distinta al común denominador de mi curso (Guns and Roses, Metallica, Nirvana, etc.) y entre sus preferencias había un grupo llamado Pink Floyd. Para mí Pink Floyd era algo borroso: cerdos flotando en recitales, la melodía de Another Brick in the Wall con algunos flashes de la película que recuerdo haber visto en Best sellers de TVN, la palabra psicodelia asociada a su nombre, etc. Para ser sincero Pink Floyd para mí  no era una banda, era un concepto que no entendía Así que llego a esta casa  que se escuchaba esta música y para empeorarla dije que la portada del Dark Side le copiaba a las portadas de los disquetes de Atari (que obviamente era al revés).

Después de ser reprendido por semejante burrada, me puso el disco, como teníamos que hacer el trabajo solo me mostró dos canciones: Time y Money,  de ahí me habló de la profundidad de sus letras y las sonoridades que generaban. Para ser sincero no pesqué mucho y encontraba raro estos sonidos de relojes y de caja registradoras…como que no estaba en sintonía en ese momento. Tal vez mi reencuentro con el Sgt Pepper y el empezar a escuchar a Queen dio pie para luego entrar más de lleno al mundo de Pink Floyd.

Yo empecé a escuchar a Pink Floyd en 1994 y a diferencia de la gran mayoría  entré de lleno gracias al Division Bell, con la canción que en su época los fans mas acérrimos la detestaban como lo es Take It Back; pero por algún motivo me hizo clic y así empezó mi fanatismo con el grupo, copiando en cassette el Division Bell  y luego recibiendo también en cassette el The Wall para mi cumpleaños y el Wish You Were Here en Navidad.

Pero mi gran experiencia con  Pink Floyd fue para mi cumpleaños número 15, ya que me habían regalado mi primer equipo de música que reproducía CD, con ecualizador y unos grosos parlantes…pero no tenía ni un CD. En esa época recién había salido el PULSE y en MTV estaban dando muy seguido el video de Time, el cual sonaba muy bien. Eso me llamó poderosamente la atención porque el único álbum en vivo que había escuchado de los Floyds era un cassette del Delicate Sound of Thunder donde el sonido (las baterías de los 80 es una de las peores cosas en la historia reciente) y la voz de Gilmour dejaban mucho que desear. Así que con ansia y curiosidad fui un 24 de agosto de 1995 a la feria del disco a comprar el PULSE.

PULSEEse primer CD  no se olvida ya que era la edición  con caja dura y la luz roja que se prendía siguiendo el ritmo de los latidos del corazón, con  librito y toda la imaginería típica de Pink Floyd, mención aparte es la portada con el concepto de la célula, la idea del ciclo y el eclipse de luna para unirlo con el Dark Side; pero lo realmente importante era la música que contenía y cuando puse ese CD me VOLÓ  la cabeza.

¿Por qué esa afirmación? De partida había algo especial en el sonido, algo más orgánico que lo hacía más placentero de escuchar. Me acuerdo de un primo que es ingeniero en sonido que criticaba el sonido del PULSE porque encontraba que sonaba muy “en bruto” ya que no estaba tan producido como el Delicate Sound Of Thunder y ESO era una de las cosas que a mí me cargaba del Delicate: ese sonido maquinalmente producido, muy típico de los 80’, la otra cosa  que llamaba agradablemente la atención era la voz de Gilmour, que en este disco es 1000 veces superior al registro de los 80’ donde su voz era una triste sombra de cómo sonaba en los 70’ y que volvía en gloria en este registro. Otro punto eran los arreglos, si bien eran pequeñas sutilezas, fueron suficientes para que canciones como Learning To Fly, Coming Back To Life o Sorrow se convirtiesen en clásicos.

Otra razón de la importancia que le doy al PULSE es que escuché por primera vez el Dark Side Of The Moon completo, con una Speak To Me extendida, con todas esas frase medias cripticas, con On the Run que me descolocaba por esa vibra electrónica que desconocía del grupo, seguida de Time  sonando increíble, que luego venía pegada de  breathe reprise (sorprendiéndome porque estaba muy acostumbrado a como terminaba en el Delicate) y así hasta llegar a Eclipse finalizando con la mítica y enigmática frase “There is no dark side of the moon really. Matter of fact it’s all dark» y los latidos del corazón sonando muy fuerte mientras la gente aplaudía. Yo me acuerdo que quedé padentro, no procesaba muy bien, pero de algo estaba seguro, esto era mucho más que un simple álbum de canciones… no era esa cosa operática conceptualmente clara como the Wall  pero habían ideas que se podían desmenuzar y de a poco las frases de las canciones empezaban a dar vueltas en mi cabeza. Me explico, cuando escucho un disco, reacciono más bien a la sonoridad y a la musicalidad, es como una reacción primigenia más que racional, entonces muchas veces no pongo a la atención a la letra (y es por eso que me gustan cancines que musicalmente son muy buenas pero líricamente desastrosas), entonces en el caso del Dark Side a medida que escuchaba mas y mas el disco me hacía consciente de esas frases tan magistrales  que Waters escribió y que son verdades de la vida del hombre moderno, que con el tiempo ocupé en poemas a pololas, trabajos,  estados de Messenger y en algún reciente posteo en Facebook.

Y desde entonces Pink Floyd se ha convertido en algo importante, que es constitutivo de mi ser. Si bien el grupo ya no existe, por lo menos ya vi una vez a Roger Waters y tengo la esperanza de ver a David Gilmour en algún futuro cercano. Pero siempre está su legado musical para escucharlo y volver a revivir esas emociones que a un adolecente de 14 años llamaron la atención e hicieron devoto de ese concepto atemporal y trascendental llamado Pink Floyd.

PD: otra cosa por la que el PULSE es un gran disco en vivo es porque ahí está la mejor versión en vivo que existe de Comfortably Numb.

PD EDIT: si llegó a este post en 2023, si vi a Divid Gilmour

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