Existen momentos que uno prefiere que no ocurran, la salida de Mike Portnoy de Dream Theater es uno de esos momentos. No solo por la posibilidad de que la banda acabe sino también por las ramificaciones que se van a generar y que se están generando.
Tengo sentimientos encontrados, encuentro una lata que Portnoy se haya ido porque pese a todo el Mark IV de la banda era por lejos la más estable y afiatada, el verlos en vivo era toda una experiencia… sin embargo encuentro que la dirección musical y “la pose” que había tomado la banda no me estaba gustando y todo esto era obra y gracia del señor Portnoy.
Tal vez los fans más jóvenes no sepan, pero ya para el Falling into Infinity Portnoy había amenazado con irse y negoció con el líder original del grupo que era John Petrucci una serie de condiciones, que fraguaron magníficamente con el Scenes from a Memory y de ahí en adelante la vocería la tomó él como parte de un acuerdo común.
Fue bastante sorprendente ver como esa figura de “vocero” progresivamente tomaba la forma de líder y por qué no decirlo de dictador. Siempre Portnoy decía que las decisiones se tomaban en conjunto pero ya en el mismo documental del Sistematic Chaos se veía que al final su última palabra era la que valía. Si ya en una entrevista a principio de año comentaba que el 90% de las decisiones las tomaba él y que sus compañeros estaban “conformes” con eso. De alguna manera usaba eso como escudo a las críticas que le llegaban como la dirección sonora que tomó el grupo o el hecho que John Myung no estaba participando en las letras porque su estilo lírico no se ajustaba al esquema compositivo que “por acuerdo” habían planteado (el mismo Portnoy decía que la métrica de la lírica de Myung era complicada de ajustar). Esos detalles parecen weones pero en una relación de larga data empiezan a pasar la cuenta y Petrucci y Myung se la pasaron al baterista.
Portnoy sufrió el síndrome del líder, sintió que si él no estaba en condiciones de continuar con Dream Theater nadie debía de hacerlo, por eso la respuesta de sus compañeros (que tal vez solo fueron Petrucci y Myung) le indicó que su posición de líder ya no era aceptada y solo quedaba acatar o irse. La diferencia que él tenía con sus referentes de liderazgo (Roger Waters, entre otros) es que si bien el tenía el control creativo al ser el productor, no era el compositor principal, y en lo más profundo de su ser sabía que los clásicos de DT no fueron de su única autoría o de frentón no fueron escritos por él, entonces lo más inteligente que hizo fue pegar primero y publicar un muy martirizado comunicado de prensa donde en la práctica deja ver que se va por culpa de los otros, que sus ex compañeros son “los malos” por no tomar el receso que él creía que la banda debía de tomar. Encontré de mal gusto eso de que se estaba “sacrificando” para que sus compañeros pudiesen continuar. Eso de dejar mal parado a tus compañeros de banda gratuitamente se contradice con sus “deseos” de que Dream Theater prospere.
Me sorprende que muchos fans chilenos digan que Mike era el corazón de la banda o el 50% del grupo, si era así, entonces hay que aceptar que era un corazón o una mitad que no estaba del todo bien y que se estaba convirtiendo en un problema.
El encontrar un baterista carismático y tan talentoso como Portnoy va a ser todo un desafío para Petrucci y compañía , pero los grandes discos de DT se hicieron en crisis y esta es una crisis, pero que se puede sortear, porque los compositores principales siempre fueron Petrucci y Rudess y ahora Myung que tiene la libertad para escribir letras nuevamente. Todo esto da cabida a que la esperada reinvención de Dream Theater esté a la vuelta de la esquina. Puede caer mal pero la partida de Portnoy puede ser lo mejor que ha ocurrido a Dream Theater.
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