Los gatos son del mundo, no de uno


Los gatos son del mundo, no de uno.

Esas fueron palabras de mi padre y tiene harta razón. En el fondo esa frase encierra la idea del no apego que uno debe tener con los gatos, por la naturaleza que ellos tienen. A lo menos que sea un gato muy casero de puertas cerradas  o de departamento es difícil mantenerlos dentro ya que son espíritus libres. Sin embargo uno puede hacer que vuelvan al hogar y permanecer en él, ese fue el caso de la Flubby.

La Flubby llegó a finales de febrero, como una gata para mi mamá para reemplazar a la Bluffy que había muerto en tristes circunstancias, pero al final se transformó en mi gata y de mi hermano. Tal vez porque él la trajo con apenas un mes y porque durmió en mi pieza los siguientes tres meses, no sé, pero  siempre estaba en una de nuestras piezas. Y tal vez porque la recibimos muy pequeña es que era más casera, si bien salía  y andaba por los techos  siempre volvía a casa, lo que era una enorme tranquilidad.

Como siempre cuando una mascota se vuelve un ser querido por uno, se le da todas las atribuciones afectivas posibles, como que es el gato más increíble del universo y esas cosas. Es que el lazo afectivo que uno genera con la mascota es muy fuerte, obviamente para aquellos que son perreros, o gateros o mascoteros, claro está.

Y pensamos que por fin tendríamos un gato normal y no nos preocuparíamos de posibles peligros externos como autos o perros, pero a veces la vida es bastante extraña, ilógica y hasta injusta…me ha tomado más de dos días hacerme la idea. Es que te avisen que tu mascota muere por muerte súbita, una mascota que una hora antes era el animal más sano del mundo escapa de todo sentido. Porque no hubo manera de verlo venir, no hubo síntomas que despertaran sospecha, ella solo se acostó a dormir… y nunca más se volvió a despertar.

Algunos dirán que tengo muy mala cueva con los gatos, otros dirán  que la Flubby llegó en un momento preciso y que estaba destinada a irse de esa manera tan inesperada. El problema es que esa clase de partidas dejan muy mal parados a quienes estuvieron cerca de ella.

No sé si volveré a tener un gato, pero de volver a tener tengo que tener en cuenta esto siempre: Los gatos son del mundo, no de uno, porque así es.

Adios Flubby.

Flubby mirando cocacola

Flubby en primer plano

Flubby mirando desde el Techo

3 respuestas

  1. Quizas todos en el mundo somos de nadie 🙂

  2. Qué pena, por un lado.
    Por otro lado se ve que tuvo una vida buena, y se fue durmiendo. No se puede pedir mucho más ¿no?

    😀

  3. […] Cuando la gata falleció en diciembre, la gata blanca solía pasarse al patio la casa, como buscándola. A mediados de enero cuando el único habitante era quien escribe, se metía de lleno y me la topaba en la cocina e incluso una vez estaba durmiendo en uno de los sofás, pero la interacción no pasaba mas del yo preguntar “¿Qué estás haciendo ahí?” y la gata se iba. […]

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