Hay días que uno desea que no lleguen….
este fue uno de ellos.
Hoy tuvimos que sacrificar al Perry, mi vieja y querida mascota. No fue algo repentino, era algo que ya se había pensado desde principios de año, pero nunca propusimos una fecha…hasta hoy.
Perry Chomp Rosa Andrade nació el 12 de abril de 1990 en lo que en esa época era la ciudad satélite de Maipú. Fue hijo de la Mona, la perrita de mi padrino, la cual había tenido unas camadas super bonitas. Yo en esa época lo que más quería era un perro (en parte para quitarme el miedo que me producían producto de la mordida de uno cuando tenía 6 años), así que cuando supimos que tuvo una nueva camada fuimos a buscarlo.
La manera para elegirlo fue bastante entretenida; mi tío separó las crías de su madre (que ya tenían tres semanas cuando fui a buscarlo) y los dejó al lado de un plato de leche, y yo debía elegir de los que pudiesen tomar del plato. Entre ellos estaba un perrito blanco, lanudo, con orejas cafés con el interesante detalle que tenía puntas negras, quien fue el único que pudo tomar la leche del plato. Así recibí a mi primera mascota.

Pero ponerle nombre fue todo un tema , yo quería llamarlo Chomp (por una película con un perro muy parecido a él ) o Benji o Terry(el nombre más común y silvestre para perros) , mi padre no le gustaba ninguno de los tres y amenazaba con que iba a llamarse simplemente “PERRO” y me dio hasta la noche de ese día sábado 5 de mayo de 1990 para yo decidirlo.
En mi desesperación por darle un nombre se me ocurrió combinar perro+Terry y de ahí salió Perry. Y fue así como le di el nombre a mi primera mascota quien me acompañó desde mi niñez, adolescencia y juventud; con millones de anécdotas que lo involucran , como comerse palomas , hacer un hoyo y misteriosamente echarse una cañería, pelear con un doberman y un bóxer en sangrientas batallas(y no exagero) y sobrevivir… hasta el día de hoy, fecha que pasó a mejor vida.
Fue un día estresante, porque si bien el perro ya presentaba un notorio deterioro y estado de vejez, en general estaba bien. Comía, hacia sus necesidades, comía más y luego dormía. Pero fue en solo dos días que su estado empeoró al grado que hoy en la mañana se tomó la decisión de hacerlo dormir por siempre.
Y empezó la discusión de dónde enterrarlo, tomamos la decisión de cavar su tumba en el patio de atrás. Para nuestra sorpresa no fue la mejor opción ya que la combinatoria rocas/granito mas raíces secas del damasco caído hizo una labor muy ardua.
Ya llegado el momento de despedirnos de él sentí un ansia de llorar tremenda. No lo hice porque no quería que mi mamá llorase más de lo que ya estaba llorando. Pero cuando se fueron con mi padre al veterinario, me senté a llorar, como no la había hecho en años. Luego seguí terminando de cavar el hoyo y buscar alguna luz extra porque se estaba haciendo de noche.
Cuando llegaron mis padres con el Perry en sus brazos y me lo pasaron para enterrarlo fue desgarrador, ya que cuando lo recibí en mis brazos noté que pesaba menos , y me acordé de 21 gramos y la idea que los cuerpos pesan menos porque el alma se va…me largué a llorar nuevamente y no pude hacerlo, mi hermano que aguantó estoicamente la pena no quiso tomarlo y se largó a llorar también. Fue mi padre quien en su rol de líder de la familia tuvo la labor de enterrar a uno de sus miembros.
Nunca pensé que iba a extrañar tanto a mi mascota y lo apegada que la familia era con él, todavía no creo que haya pasado, y winamp con su místico shhufle me ha hecho llorar un par de veces mientras escribía….nadie te prepara para separarte de tus seres más cercanos, aunque estos sean tus mascotas.
No me queda nada mas que decir, descanza en paz querido Perry.

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