
A finales de 2024, durante un momento de procrastinación, decidí ver un video de una youtuber llamada Elizabeth Zharoff, conocida como The Charismatic Voice, a quien sigo desde hace un buen tiempo. En ese episodio, ella analizaba Wish You Were Here de Pink Floyd, donde ella decía que lo estaba escuchando por primera vez. Dejando de lado mí escepticismo de si realmente había escuchado la canción antes de grabar el video, me llamó la atención su reacción a los efectos de sonido que se escuchan al principio y al final de la canción (la sintonización del dial de radio y el soplido del viento). Porque su reacción se entiende, asumiendo que ella no habría escuchado la canción previamente, por lo que estos efectos no tendrían ningún significado para ella. Sin embargo, para quienes escuchamos el disco, estos efectos sirven como una transición entre las canciones, conectándolas entre sí. Esto me llevó a preguntarme: ¿existe una verdadera correlación narrativa entre las canciones?
De los 50 años que cumple el disco, yo lo llevo escuchando 30, y como que nunca me hice la pregunta, porque de alguna manera la “narrativa” se arma en el hecho que Shine On You Crazy Diamond se dividió en 2, abriendo y cerrando el disco, haciendo que las tres otras canciones sirvan de puente entre las dos partes.
Pues bien, consultando una de las muchas «biblias» de Pink Floyd que se han publicado, mi atesorado libro del box set del Shine On e incluso ojeando la revista Rock Clásico de Pink Floyd, que se vendía en los quioscos durante los ya lejanos años 90, llegué a la conclusión de que sí existe una narrativa episódica en Wish You Were Here. Sin embargo, no parece ser algo que haya sido planificado intencionalmente, sino más bien fue una manifestación de lo que la banda estaba viviendo en ese momento, gatillado por la aparición del fantasma que ha definido la historia de Pink Floyd desde el día uno: Syd Barrett.
Wish You Were Here es un álbum que habla de la pérdida, la alienación y la ausencia en varios niveles: la de seres queridos (con Syd como figura principal), la de la camaradería entre los miembros del grupo, que se desmoronó con el éxito y el dinero, e incluso la de la humanidad misma al ser consumida por la maquinaria de la industria musical.
La génesis del álbum que conocemos hoy es el resultado de la desconexión que sus integrantes sentían entre ellos y con la banda; porque “la habían hecho”: convirtieron a una banda underground en una de las más importantes del planeta. Las ganancias que recibieron durante 1973 fueron tan grandes que los cuatro integrantes pudieron comprar mansiones sin dificultad alguna.
A simple vista, tenían la vida resuelta, pero eso los llevó a cuestionarse ¿para qué seguir con la banda? Esta encrucijada los condujo a una suerte de revelación heideggeriana: si se separaban en ese momento, caerían en el olvido, volverían a la nada, ya que ninguno de ellos era más grande que Pink Floyd. No tenían esas personalidades magnéticas, como los Beatles, que les permitieron seguir con carreras solistas o ser considerados celebridades. La única persona que poseía esas características y que, coincidentemente, había creado la banda, había sido abandonada por ellos mismos años atrás. Este sentimiento de culpa, especialmente en Roger Waters, en parte les impedía separar al grupo.
Esto derivó en dos intentos fallidos de armar el álbum. El primer intento se le conoció como Household Objects donde la banda quiso explorar nuevos sonidos, experimentado con grabaciones de objetos como vasos, cuchillos, gomas elásticas entre otras cosas para crear texturas musicales. Toda esa experiencia fue un fracaso, sin embargo, de esos experimentos salió la pieza llamada The Wine Glasses: Una melodía etérea creada frotando los bordes de copas de vino llenas de agua, que terminaría siendo el inicio de Shine On Your Crazy Diamond.
El segundo intento fue una aproximación más tradicional: comenzaron a trabajar en tres piezas que desarrollaron a lo largo de 1974. Estas fueron Shine On You Crazy Diamond, Raving and Drooling y You Gotta Be Crazy. Aunque las canciones empezaban a tomar forma e incluso se probaron en vivo, la banda aún no lograba «encontrarse» en las grabaciones, y las nuevas composiciones tampoco parecían conectar del todo con el público en los conciertos. No fue hasta finales de ese año, por un un reportaje publicado en la revista NME sobre uno de sus shows, en el que se les describía como autómatas fatigados y ausentes, que los miembros de la banda reaccionaron al estado de insensibilidad en el que se encontraban. Fue entonces cuando decidieron corregir el rumbo del proyecto, teniendo a Shine On You Crazy Diamond como su eje central.
Las grabaciones empezaron en enero de 1975, la idea tras este tercer intento era contar la historia de Syd Barret en una canción y a su vez servir como una crítica a la industria musical; luego de varias discusiones se sugirió la idea de separar Shine On You Crazy Diamond en dos y poner el resto de las canciones como un relleno entre las dos partes. No había mucha más ciencia en el concepto del álbum que en ese momento tenía como nombre tentativo Shine On.
Pero no fue hasta el fatídico 5 de junio de 1975 que los conceptos tras el disco se cristalizan completamente. Ese día en medio de las mezclas de Shine On You Crazy Diamond, aparece un hombre en una gabardina, calvo, sin cejas y se sienta a escuchar la canción. Nadie lo reconoce, pensaron que era un empleado del estudio que estaba de “sapo”, hasta que de un momento a otro su identidad se hace evidente: era Syd, esa sombra fantasmal que penaba a Pink Floyd desde que lo dejaron en su casa en enero de 1968 estaba presente ahí, y a su vez estaba ausente, sin comprender que lo que escuchaba en los monitores del estudio era una canción en su honor y sin ni siquiera reaccionar al hecho que dos de sus mejores amigos lloraran desconsoladamente.
El cómo entró al estudio es algo que nunca se pudo resolver, entre ciertos espacios de lucidez, Syd explicó que supo que la banda estaba grabando en Abbey Road y decidió ir a ayudar. Como ese día había una recepción por el matrimonio de Gilmour, dejaron que se quedase, pero tan misteriosamente como llegó desapareció en medio de la ceremonia, no volviendo a aparecer más. Esa aparición tan intempestiva fue lo suficientemente impactante para moldear la forma final del disco, dándole, entre otras cosas, el nombre final del álbum.
Wish You Were Here se publicó el 12 de septiembre de 1975. Consta de cinco canciones que, por la manera en que fueron dispuestas tanto en el vinilo como en el cassette, pueden entenderse como dos actos claros con una lógica narrativa definida. A continuación, exploraré el disco bajo esta estructura.
Acto I : Recordando al diamante loco y sobreviviendo a la Máquina
1. Shine On You Crazy Diamond (parte I a V):
Si♭ – Fa – Sol – Mi; esas fueron las cuatro notas que lo comenzaron todo. Tocadas por primera vez por David Gilmour en el estudio de ensayo en 1974, estas notas resonaron con tal intensidad que tocaron una fibra profunda en Roger Waters, llevándolo a recordar al fundador y líder original del grupo, Syd Barrett. Ese momento inspiró a Waters a escribir sobre él; sobre lo brillante que era, al grado que su sola presencia iluminaba todo el lugar, y cómo de un momento a otro se apagó:
Remember when you were young?
You shone like the Sun…
Now there’s a look in your eyes
Like black holes in the sky…
Todo esto envuelto en un aura sonora etérea y melancólica, que Gilmour y Wright lograron plasmar maravillosamente con la guitarra y los teclados. Waters con una voz cargada de lamento, trata de explicarle qué le pasó y lo insta a volver a brillar:
You were caught in the crossfire
Of childhood and stardom
Blown on the steel breeze…
…Come on, you stranger
You legend, you martyr, and shine
Si bien la canción nos cuenta que la temprana fama pilló desprevenido a Syd, también nos revela que su experimentación con drogas combinado con su frágil estado mental, (que siempre lo tuvo) gatillaron su colapso:
You reached for the secret too soon
You cried for the Moon…
Threatened by shadows at night
And exposed in the light…
Al final, la primera parte de Shine On, nos habla con nostalgia de los días de gloria de Syd Barret y también nos contextualiza como éste fue aplastado por la máquina.
2. Welcome to The Machine:
Siempre que se le pregunta a Gilmour en entrevistas sobre qué provocó el colapso de Syd, su respuesta es directa: la presión de la industria.Welcome to the Machine, la primera de las tres canciones «de relleno» trabajadas después de Shine On, fue escrita por Waters como una crítica al sistema industrial y corporativo en general. Sin embargo, tras la visita de Barrett al estudio en junio de 1975, la canción adquirió un enfoque más biográfico, centrado en la industria musical. Esto se refleja en los numerosos ajustes realizados a esta pista después del 5 de junio.La continuidad biográfica entre ambas canciones se hace evidente al final de Shine On, cuando empiezan a oírse sonidos mecánicos generados con un sintetizador EMS VCS 3. Estos efectos se intensifican hasta que la pista arranca con el ruido de puertas mecánicas abriéndose. Waters diseñó esta transición intencioalmente para simbolizar cómo el protagonista es conducido hacia La Máquina, que se presenta como una entidad omnipresente que, aunque se presenta en singular, se dirige al protagonista en plural:
Welcome, my son, welcome to the machine
Where have you been?
It’s alright, we know where you’ve been
La maquina sabe todo del candidato y le narra su vida y sus motivaciones. Waters pone antecedentes biográficos de Barret en esta parte de la canción, haciendo ver como los managers y ejecutivos musicales sabían (La Máquina)más de Barret que el mismo artista:
You’ve been in the pipeline, filling in time
Provided with toys and scouting for boys
You bought a guitar to punish your ma
And you didn’t like school
And you know you’re nobody’s fool
So welcome to the machine
El interludio instrumental que le sigue puede interpretarse como la forma en que el artista es absorbido por La Máquina, destruyéndolo en el proceso. Este concepto cobra aún más fuerza en las secuencias visuales diseñadas por Gerald Scarfe, ya que cuando se llega a esta parte de la canción, en las secuencias visuales podemos ver unas estructura de metal, y entremedio de ellas una osamenta sentada como esperando salir, luego vemos como una torre de metal muta a una forma medianamente antropomorfa, haciendo gestos de tratar de escapar, solo para ser nuevamente absorbida, y en esa regresión le corta la cabeza a otra persona, como una clara alusión a que estar dentro de la maquina significa matar o morir. Luego, el plano queda congelado en la cabeza y mientras esta se descompone la maquina da la bienvenida a una nueva persona
Welcome, my son, welcome to the machine
What did you dream?
It’s alright, we told you what to dream
You dreamed of a big star
He played a mean guitar
He always ate in the steak bar
He loved to drive in his Jaguar
So welcome to the machine
Por años creí que la segunda estrofa de bienvenida era a la misma persona, pero no, son dos personas distintas. La primera era sin lugar a duda Syd Barrett, la segunda, para mi sorpresa es Pink Floyd, el ente que es mas grande que sus propios miembros que de alguna manera adquiere vida propia y se convierte en un personaje, no por nada su nombre se vuelve a mencionar en Have a Cigar.
Y no es aleatorio, esta parte simboliza la aceptación de la banda a entrar y ser parte de la máquina. Es Pink Floyd que soñó con ser una gran estrella, tocar estrafalarias guitarras, comer pedazos suculentos de carne y manejar vehículos caros, porque sus integrantes hicieron eso, Syd no.
Esta idea cobra aun mas fuerza al final de la canción, cuando la música se diluye y escuchamos una puerta cerrase y el sonido de lo que podría ser un vehículo alejarse. Esa sola secuencia es la recreación de lo que ocurrió en enero de 1968, cuando los miembros llegan en auto a buscar Syd y estando al frente de su casa alguien pregunta “¿lo pasamos a buscar?” y en ese momento deciden que no y se alejan de ahí, concretando el pecado original de Pink Floyd: Abandonar a su líder y fundador para ser parte de la maquina y así formar parte del Jet set de la industria musical; tal como se escucha en los últimos 20 segundos de la canción, cuando el vehículo se detiene y se escucha el sonido de lo que parece ser un ascensor que se eleva luego se abre ante un salón ruidoso de gente de la clase alta. Terminando así el primer acto del disco.
Acto II: La Fama, la culpa y el Requiem
1.Have a Cigar
El segundo acto comienza con nuestros protagonistas ya completamente dentro del sistema. Se encuentran en reuniones sociales con ejecutivos de la industria, quienes ofrecen zalameras felicitaciones y discursos motivacionales vacíos sobre «trabajar en equipo». En ese sentido, Have a Cigar es la quintaesencia de la ironía británica: una sátira al mundo corporativo de la industria musical, una canción mucho más alegre que Welcome To The Machine, más accesible para el oyente, resaltando la idea de un tono liviano y banal acorde a la situación descrita en la canción.La canción nace a partir de una anécdota ocurrida durante los días de The Dark Side of the Moon, cuando, en una reunión con un ejecutivo de una discográfica, le mencionó a la banda que era fan de ellos, para luego preguntar: «Y bien, ¿quién es Pink?» Lo que queda plasmado en la siguiente estrofa:
Well I’ve always had a deep respect
And I mean that most sincerely
The band is just fantastic
That is really what I think
Oh, and by the way, ¿which one’s pink?
Have a Cigar retrata la hipocresía y codicia del negocio del espectáculo, una sátira sobre los gestos vacíos de la industria, donde el «éxito» se celebra de manera superficial. Sin embargo, dentro de toda esta falsa camaradería, se desliza una advertencia ominosa del bonachón ejecutivo:
And did we tell you the name of the game, boy
We call it: Riding The Gravy Train
La frase «riding the gravy train» se refiere a aprovecharse de una situación beneficiosa y sacar la mayor cantidad de beneficio extra sin mucho esfuerzo. Waters deja ver que, para los ejecutivos, este juego de subirse al tren de la victoria solo les sirve a ellos, pero para la banda, en ese momento, era un “tren mortal” del que no podían bajarse ni detener.
Al momento de salir el disco, Have a Cigar fue la canción más divisiva del grupo. A Waters no le gustó el tono burlón de Roy Harper, quería una voz más lamentosa, pero irónicamente «los pilló la máquina» y terminaron con las tomas de Roy Harper. Por su parte, Gilmour estaba contrariado por la forma burlesca en que se caracterizó a los ejecutivos de la industria, ya que pensaba que al final del día, ellos eran los que firmaban los suculentos cheques que recibían. Roy Harper, por su parte, admitió que no recibió ninguna regalía por la canción hasta años después. Es interesante cómo esta canción generó tantas situaciones reales que ellos mismos mencionan en el álbum.
La canción termina de una manera particular: cuando el solo de guitarra de Gilmour está alcanzando su punto culminante, se escucha una onda expansiva que llena todo el espectro sonoro, sacándonos abruptamente de la canción, solo para darnos cuenta de que sigue sonando en una radio. Cuando escuchamos alguien cambiar el dial y en este contexto pasamos de inmediato al siguiente tema.
2.Wish You Were Here
Este tema comienza inmediatamente donde terminó Have a Cigar. Escuchamos a alguien seguir cambiando el dial de la radio, tratando de encontrar la estación correcta hasta que se queda en una. Curiosamente, la señal no está bien sintonizada, pero al oyente no parece importarle. Carraspea su voz como si se preparase para cantar, toma su guitarra y sigue el riff de la radio, tocando un solo sobre ella, y desde ese momento comienza a cantar. Toda esta escena, que solo se escucha, genera un ambiente de melancolía y una sensación de que algo falta, que algo se perdió y se añora. Según lo que canta Gilmour, podemos suponer que el personaje que interpreta en la canción es el mismo que ha aparecido a lo largo del álbum: PINK FLOYD. Ese Pink Floyd que le pide a Syd que despierte de su trance en Shine On, antes de que la máquina lo consuma; el mismo Pink que aceptó el trato con la máquina y tiene esas reuniones vacías con los ejecutivos en Have a Cigar. Y ese mismo Pink que, quizás años después de esos eventos, está en su casa, escuchando en la radio las canciones que escribió en sus días de gloria, preguntándose si aún puede distinguir lo bueno de lo malo y las concesiones que tuvo que hacer para llegar a la cima, cuestionándose si todavía tiene una brújula moral. Wish You Were Here nació como una reflexión disfrazada de un matrimonio fallido producto de la fama (la relación de Roger con su primera esposa), que después de la aparición de Syd en el estudio, se transformó en un lamento por todas las ausencias. La primera estrofa es una introspección retórica del artista sobre su propia estabilidad mental y emocional, buscando ver qué tan sensible o insensible está el protagonista al contraponer dos conceptos completamente distintos y opuestos:
So, so you think you can tell
Heaven from hell?
Blue skies from pain?
Luego, en la segunda estrofa, intenta justificar sus acciones, preguntando si otros lo obligaron a hacer lo que hizo, para luego forzarse a preguntar si lo hizo solo, por decisión propia:
Did they get you to trade
Your heroes for ghosts?
Hot ashes for trees?
Hot air for a cool breeze?
Cold comfort for change?
Did you exchange
A walk on part in the war
For a lead role in a cage?
Finalmente, aparece la famosa línea «How I wish, how I wish you were here», como una añoranza a aquellos que ya no están, a los que se fueron. Toda la última estrofa es una reflexión sobre cómo dos o más personas pueden estar presentes en el mismo lugar, haciendo las mismas cosas, pero aun así están ausentes entre sí, lo que a la larga precipita que se enfrenten a los mismos problemas. Como no están conectados entre ellos, fracasan en solucionarlos… los “mismos viejos temores” que Gilmour menciona al final. La canción termina con la música desvaneciéndose en medio de un ensordecedor ruido de viento, ese tipo de ruido que se da en grandes espacios vacíos, dejando claro que el protagonista está completamente solo en esos momentos.
3.Shine On You Crazy Diamond (parte VI a IX)
Como ha sido la tónica en todo el álbum, los efectos de sonido siguen siendo el conector temático de las canciones. Aquí, un viento ensordecedor lo cubre todo durante 10 segundos, y este ruido predomina hasta que los instrumentos comienzan a regresar gradualmente. Primero se escucha un bajo que marca un ritmo lento y pulsante, como el latido de un corazón. Luego, una segunda pista de bajo introduce un ritmo más constante y marchante, reforzado por la batería que se une para acentuar la progresión. En un momento, el teclado de Wright añade un lead atmosférico, con ecos que van creciendo en intensidad. Esta construcción culmina cuando el lap steel de Gilmour toma el relevo, llevando el momento a un clímax frenético, el más intenso de la canción. Como si fuera una revisión de toda la turbulencia que el artista ha vivido para llegar a la cima. Posteriormente, la intensidad desciende y la guitarra introduce la melodía principal de Shine On, dándonos a entender que vamos a volver a hablar con Syd. Líricamente, Shine On You Crazy Diamond (Partes VI a IX) es la despedida definitiva de Pink Floyd a Syd, primero preguntándose dónde está su alma, si aún está dentro de su cuerpo o si los agujeros negros en sus ojos son indicios de que está en otro plano:
Nobody knows where you are
How near or how far
Shine on, you crazy diamond
Luego, expresan el ferviente deseo de volver a encontrarse con él para celebrar las glorias del pasado, cuando todo era más sencillo, y de ser necesario, volver a navegar en el frío mundo de la industria musical. Finalmente, Pink Floyd intenta hacer brillar al «diamante loco», haciéndole ver que todas sus contradicciones, triunfos y derrotas fueron lo que lo hicieron brillar en primer lugar:
Come on, you boy child, you winner and loser
Come on, you miner for truth and delusion
And shine
Las partes VI y VII de la canción están ejecutadas, y la parte VIII es un interludio musical bastante curioso, el más jammeado del álbum, casi trippy, como una suerte de reminiscencia del periodo lisérgico de los 60’s. Tal vez un último intento de volver a conectar con Syd, pero lo cierto es que no pasa, y por eso la tonada se vuelve más lúgubre, transformándose literalmente en un réquiem. La parte IX es interpretada inicialmente en piano y órgano, mientras que los otros instrumentos, aunque presentes, están en segundo plano. La secuencia de acordes es la misma que el motivo principal de las partes II y V, pero tocada casi exclusivamente con acordes menores, reforzando el tono lúgubre del réquiem. Luego, para cerrar el ciclo, el último minuto vuelve a la melodía de la parte uno, pero con algunas variaciones, cerrando completamente la canción. Sin embargo, en un último homenaje, en los últimos 10 segundos del tema, Rick Wright toca sutilmente la melodía de See Emily Play, dejando claro que Syd está al principio y al final del viaje de Pink Floyd.
Y con eso cierra Wish You Were Here, un álbum que sirvió como catalizador para expresar la culpa por el abandono hacia su fundador, pero también como una reflexión sobre lo que la banda se estaba convirtiendo: una máquina sin alma; un réquiem a Syd Barrett que, ominosamente, se convirtió en un réquiem para Pink Floyd como banda.
Por desgracia cuando las catarsis no llegan a tiempo no son del todo sanadoras y éste fue el caso. Las repercusiones de la creación del álbum marcaron el destino de Pink Floyd para siempre. Solo por mencionar:
- Durante las sesiones de Wish You Were Here (WYWH), las tensiones entre Roger Waters y Rick Wright comenzaron a volverse más frecuentes, alcanzando un punto crítico durante la grabación de Animals.
- Waters comentó a sus cercanos que le exasperaba tener que negociar con Gilmour y Wright en los aspectos musicales de las canciones. Él consideraba que el concepto debía prevalecer, y la música debe estar al servicio de éste. Años después, en una entrevista, Waters endureció estas declaraciones al afirmar que Dave y Rick «lo usaban» en el proceso de composición para ocultar que no sabían escribir buenas canciones y para restarle mérito como la fuerza creadora de Pink Floyd.
- Las constantes discusiones entre Waters, Wright y Gilmour durante las grabaciones, sumados a diversos problemas técnicos para poder grabar sus partes, hicieron que Nick Mason se alejara completamente del proceso creativo a partir de entonces.
- Como resultado de lo vivido durante las sesiones de WYWH, David Gilmour, recién casado, decidió concentrar sus energías en formar una familia. Al igual que Mason, Gilmour se distanció del proceso creativo. Esto dejó un vacío de poder que permitió a Waters tomar el control de la banda, afectando enormemente a Rick Wright, quien atravesaba un cuadro depresivo en 1976 y no tenía la fortaleza necesaria para contrarrestar la autoridad de Waters.
- Una norma autoimpuesta por el grupo estipulaba que Pink Floyd solo trabajaría seis meses al año. Así, después de grabar WYWH, la banda se desactivó hasta reunirse nuevamente para comenzar las sesiones de Animals. En retrospectiva, esta pausa no benefició a nadie (quizás solo a Waters). Irónicamente quien sugirió esta norma fue Rick Wright el mayor afectado por todas las repercusiones.
- Debido a esa misma norma, Pink Floyd no realizó una gira en 1976, lo que significó que WYWH nunca fue presentado formalmente en vivo. Además, las crecientes críticas sobre cómo una banda de su calibre no tocaba en recintos con capacidad superior a 15.000 personas los obligaron en 1977 a realizar su primera gira de estadios, In The Flesh. Durante esta gira, presentaron ambos álbumes (WYWH y Animals) junto con algunas canciones adicionales. La gira In The Flesh fue una gira extensa, con 55 conciertos y públicos que siempre superaron las 40.000 personas. Para esto, Pink Floyd tuvo que pensar en grande y operar a una escala mayor. Sin embargo, como ya es ampliamente conocido, aquello no terminó bien…
En base a los hechos listados queda claro que Wish You Were Here se convirtió en una profecía autocumplida: Una banda incapaz de comunicarse entre ellos, totalmente servil a lo que pide la industria y dispuesta a brillar lo mas intensamente hasta empezar quemarse como efectivamente pasó al final.
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