Las Mascotas llegan a nosotros, nosotros no las buscamos


A veces pienso que uno no busca a las mascotas, son ellas que de alguna forma llegan a uno y de singulares maneras.

Cuando la Flubby vivía, en sus últimas semanas de vida, ella de alguna manera amadrinó a una gata blanca que vive en la casa de nuestros vecinos, la amadrinaba ya que la gata blanca era una cría (3 meses en esa época) y la flubby la seguía a todas partes y no le daba de mawachis, cosa que hacía con cualquier ser que tuviese cuatro patas y dijese “miau”.

Cuando la gata falleció en diciembre, la gata blanca solía pasarse al patio la casa, como buscándola. A mediados de enero cuando el único habitante era quien escribe, se metía de lleno y me la topaba en la cocina e incluso una vez estaba durmiendo en uno de los sofás, pero la interacción no pasaba mas del yo preguntar “¿Qué estás haciendo ahí?” y la gata se iba.

Pasó el tiempo y hace una semana supimos que esa gata había dado a luz ya hace un mes y unos cuantos días a 5 crías, como los vecinos sabían lo de la Flubby nos ofrecieron una. En principio estaba la sensación ambiente de no aceptar, ya que en menos de dos años perdimos dos gatos (tres si contamos a Gatochi) y además no me gustan los gatos en monocromo, pero entre las crías, que en casi todas predomina el blanco, nos encontramos esta sorpresa:

La nueva gata de San Andrés

La gata es la viva expresión de la Flubby, salvo en que sus ojos son mas tirados a los azules y tiene menos del jaspeado de tres colores, pero sorprende ya que de las 5 crías, es la única tricolor y en donde el blanco no es predominante. Si bien el carey tricolor chilensis es bastante común, no deja de llamar la atención que es la única que haya salido con esas características, sea hembra y más encima es hija de una gata que tuvo directa conexión con la Flubby. Las coincidencias siempre se dan pero el halo de magia está, así que aceptamos al gato, contra todo pronóstico lógico.

Como no han pasado todavía los 45 días de rigor  para de separarla de su madre, la tenemos un rato en la casa y la devolvemos a su madre. Mientras hay una lista de nombres posibles:

  1. Ripy (sí , muy de humor negro , pero puede ser una suerte de sortilegio de vida)
  2. Gluffy (Porfía , siguiendo la tradición de nombres bisílabos que con “u” e “y”)
  3. Bazzinga (The Big Bang Theory ha calado hondo en nuestra casa XD).

Y eso es por ahora, veamos que nos depara el destino con este nuevo miembro de la familia 🙂

La gata tratando de caminar

Una respuesta

  1. Liiinda la bicha!
    emotiva historia 🙂

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